Los insultos en un deporte machista como el futbol se han convertido en “comunes y cotidianos”. Homofobia, racismo, clasismo y “chistes de color” son “aceptados” en el deporte más popular de México y el mundo.
Hace apenas 10 años, la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) comenzó a imponer “penas y castigos” por el grito que era bastante común escuchar en los estadios mexicanos de futbol, ese que hace referencia despectiva a los homosexuales.
Desafortunadamente, al día de hoy se puede seguir escuchando, porque la tibieza tanto del máximo organismo del futbol a nivel mundial, como de la Federación Mexicana de Futbol (FMF) ha sido tal que únicamente hay multas o a veces partidos a puerta cerrada. Nada extra cancha. Nada que los clubes con un alto poder adquisitivo no puedan solventar.
Sin embargo, esas diatribas han caído en la cancha digital. En el podcast Pláticas del Mal, el cual se transmite por un canal de YouTube con poco más de 200 mil suscriptores y tiene su propio espacio en Spotify, los creadores de contenido Mike Santiago Domínguez y Criss Ángel, lanzaron insultos de género hacia las jugadoras del Cruz Azul Femenino.
Los influencers sugirieron que las jugadoras deberían irse a trabajar a un centro nocturno, abrir una cuenta en Only Fans o conseguir un trabajo como empleadas domésticas. Denigrando, de paso, trabajos que miles de mujeres hacen a diario. La reacción por parte de la directiva del Cruz Azul fue cortar cualquier tipo de relación presente o futura con dicho espacio digital. También, anunciaron que emprenderán acciones legales en contra de quienes profanaron los insultos.
¿Cabe encuadrar las declaraciones de los influencers en la Ley Olimpia?
La respuesta es contundente: sí. Y es que los dichos realizados por los influencers encuadran a la perfección en la violación de la Ley Olimpia, ya que son “actos realizados a través de cualquier medio de comunicación que promueven directa o indirectamente estereotipos sexistas, apología de la violencia contra las mujeres y las niñas, producen o permiten la difusión y permiten la difusión de discurso de odio sexista y discriminación de género o desigualdadad entre hombres y mujeres”.
Cabe recordar que la Ley Olimpia es “un conjunto de reformas a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y al Código Penal Federal, que buscan reconocer la violencia digital y sancionar los delitos que violen la intimidad sexual de las personas a través de medios digitales, también conocida como ciber violencia”.
¿Qué dicen las redes?
En una medición meramente cualitativa de la conversación en redes, sobre todo en X, sobre este caso de violencia digital, no se identificó un patrón de apoyo o movimiento para pedir acciones contundentes contra este caso. David Faitelson, uno de los periodistas deportivos más polémicos y mediáticos, citó un tuit en el que cuestiona que sean periodistas deportivos los influencers que agredieron digitalmente a las jugadoras del Cruz Azul. Luego, escribiría otro descalificando el hecho.
Sí, medios deportivos y de alcance nacional consignaron la nota, reprobaron el hecho, pero no fueron ni han ido más allá para propiciar una autorregulación de los contenidos generados por influencers.
El árbol de la conversación fue agridulce. Se dividió entre los comentarios que apoyaron el tuit lanzado por Faitelson, mientras que otros azuzaron la violencia hacia las jugadoras, argumentando que el futbol femenino ni siquiera es un buen negocio ni para las instituciones deportivas y mucho menos para las televisoras. Eso, sin dejar de lado los insultos que también se dieron en contra de Fernanda Pons, actual directora deportiva del Cruz Azul Femenil.
Sin embargo, los usuarios pusieron sobre la mesa de debate un tema que no es nuevo: la doble moral de las directivas deportivas. Argumentan que el apoyo “es por encimita” y no hay un verdadero interés porque el futbol femenil alcance su máximo potencial en nuestro país. Incluso, hubo tuits donde se compara el estratosférico salario de los futbolistas varones comparado con el de las mujeres.
“Violentar a la mujer después de un resultado adverso como el que ocurrió con el equipo de Cruz Azul de la Liga MX femenino me parece deleznable, bajo, nada ético… Tengo mucho miedo, porque hay cada imbécil hoy en las redes “vestido” con el traje de “creador de contenido” o de “youtuber”, escribió David Faitelson el 18 de agosto. Su tuit alcanzó casi 700 mil vistas, fue retuiteado en 96 ocasiones y tuvo casi dos mil comentarios. Pero no se convirtió en tendencia. No hubo hashtags de apoyo. Ni siquiera sus colegas varones salieron, como se ha hecho en otras ocasiones por otros temas, con mantas de apoyo en sus partidos para apoyar a las futbolistas violentadas.
Lo único que nos queda esperar es a que la Ley Olimpia y las autoridades encargadas de aplicarla hagan su trabajo.