Más de cien partidos después, el Mundial de Futbol concluyó una de sus ediciones con mayor visibilidad en la esfera digital. De acuerdo con la plataforma de escucha social Brand24, los encuentros de la Selección Mexicana alcanzaron 220 millones de interacciones en redes sociales. Entre la conversación en tiempo real, los memes, las figuras virales y el discurso de odio, algunas jornadas llegaron a concentrar hasta mil millones de interacciones. Para cerrar con broche de oro, en el Observatorio de Medios Digitales hacemos un recuento de los temas que recibieron mayor atención durante la justa deportiva. La conversación mostró un Mundial que también se disputó en las ciudades, las plataformas digitales y las condiciones de acceso de sus audiencias.
Lo bueno
Las sedes mundialistas, ubicadas principalmente en Estados Unidos, fueron calificadas de manera positiva por usuarios de redes sociales. Entre las consultas vinculadas con el torneo destacaron las relacionadas con la logística urbana: disponibilidad y precios de aplicaciones de movilidad, redes de transporte público, horarios de vuelos, distancias entre puntos de interés y reseñas de servicios. Este tipo de conversación revela que la experiencia de un evento deportivo de gran escala depende tanto del espectáculo como de la capacidad de una ciudad para orientar, transportar y recibir a visitantes con necesidades distintas.
Otro punto favorable fueron los Fan Fest oficiales de la FIFA. Aunque estos espacios no tuvieron la misma afluencia en Estados Unidos, México y Canadá, los asistentes celebraron su organización y la posibilidad de compartir los partidos con públicos de diferentes nacionalidades. En México adquirieron, además, un significado particular. ESPN los describió como “los estadios del pueblo”: espacios capaces de reunir a quienes quedaron fuera de los recintos por el costo de los boletos y por un sistema de reventa oficial que alejó al torneo de su carácter popular.
La experiencia del Zócalo de la Ciudad de México fue especialmente relevante. Las megapantallas, los festejos y la circulación de imágenes convirtieron la plaza pública en una extensión del estadio. De acuerdo con datos del Comité Organizador de la Ciudad de México, el Fan Fest capitalino acumuló 2.3 millones de asistentes durante el Mundial. Más allá de la cifra, estos encuentros mostraron que la recepción de un evento no depende exclusivamente del llenado de las gradas; cuenta también la capacidad para producir experiencias colectivas, gratuitas y relativamente accesibles. En redes sociales, buena parte de la identidad del torneo se construyó desde esos espacios comunitarios.
Lo malo
La dimensión más preocupante es el riesgo de violencia de género alrededor de los partidos. El problema no es el fanatismo del deporte en sí mismo, sino la combinación de consumo excesivo de alcohol, normalización de conductas agresivas y modelos de masculinidad que convierten el resultado deportivo en un detonante de violencia previa. El Banco Interamericano de Desarrollo documentó en un metanalisis, que los días de partidos pueden coincidir con aumentos sustancial en las denuncias formales de violencia doméstica. En Colombia, los registros de violencia doméstica crecieron 25% durante los encuentros de su selección en el Mundial de 2018, y 38% durante la edición de 2014. En Inglaterra, estudios de torneos anteriores encontraron incrementos de 26% en días de empate o victoria y de 38% cuando la selección perdió.
Estas cifras no deben trasladarse mecánicamente al Mundial de 2026 ni utilizarse para afirmar una relación causal automática. Constituyen una alerta para autoridades, medios y organizadores, y sirven para promover políticas públicas para vigilar fenómenos como la trata de personas. La conversación digital puede ayudar a identificar denuncias, solicitudes de auxilio o campañas preventivas, pero no sustituye los registros institucionales ni la atención directa a las víctimas. Por ello, evaluar el éxito de una Copa del Mundo únicamente por su audiencia, derrama económica o número de interacciones deja fuera uno de sus costos sociales más graves. La fiesta deportiva debe acompañarse de prevención, protocolos visibles y servicios de respuesta con perspectiva de género.
Lo cuestionable
La desconfianza histórica hacia la FIFA volvió a atravesar la conversación. Sin embargo, conviene separar las acusaciones generales de corrupción de las controversias concretas sobre el arbitraje. Los partidos tuvieron una recepción favorable hasta la fase de dieciseisavos de final, cuando aumentaron las quejas sobre la aplicación del fuera de lugar y la intervención de las herramientas tecnológicas. Para las audiencias, la precisión por el arbitraje semiautomatizado contrastó con la expectativa de esperar una revisión después del festejo de gol.
El problema no es que la tecnología elimine la incertidumbre: justamente está diseñada para reducir errores. Lo cuestionable es la opacidad con la que se comunica su aplicación. Una decisión técnicamente correcta puede percibirse como arbitraria si la transmisión no muestra de inmediato la imagen utilizada, el criterio del árbitro o el margen considerado. En redes sociales, esa falta de información alimenta sospechas de trato desigual, incluso cuando no existe evidencia suficiente para sostenerlas. La viralidad premia la indignación antes que la explicación y convierte una captura aislada en supuesta prueba de favoritismo.
El balance del Mundial, entonces, no puede reducirse a bueno o malo. Hubo ciudades funcionales, celebraciones comunitarias y una conversación global de enorme alcance; también persistieron exclusiones económicas, riesgos de violencia y dudas sobre la rendición de cuentas. Las redes sociales amplificaron cada una de estas dimensiones, pero no siempre permitieron distinguir entre experiencia, evidencia y rumor. Ahí está el principal aprendizaje para futuras justas: escuchar la conversación digital resulta indispensable, siempre que se analice con contexto, indicadores verificables y cautela metodológica. También exige una perspectiva crítica.
Fuentes
Flores Aldana, O. (2026, 27 de junio). Fan Fest mexicanos, los estadios del pueblo. ESPN. https://espndeportes.espn.com/futbol/mundial/nota/_/id/16915518/mundial-2026-fan-fest-mexico-estadios-asistencia-aficionados
Saldarriaga Jiménez, A., & Roza, V. (2022, 21 de noviembre). En el Mundial de futbol, sin importar quién gane, pierden las mujeres. Banco Interamericano de Desarrollo. https://www.iadb.org/es/blog/genero-y-diversidad/en-el-mundial-de-futbol-sin-importar-quien-gane-pierden-las-mujeres