Poco antes de que se definiera la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, este domingo 25 de octubre, que dio como ganador a Lula da Silva (51,79% de los votos válidos versus los 48,21% de Flávio Bolsonaro), uno de los temas que causó mayor sorpresa y polémica fue el uso de Inteligencia Artificial en torno a la campaña del candidato de derecha.
Algunas de las imágenes eran reconocidas como tal, como, por ejemplo, Dona Maria, un avatar que se dedicó a atacar a Lula durante la campaña hasta que, tras una denuncia ante la justicia electoral, su página salió del aire. Pero el caso más comentado fue otro: el de Julia Cortez.
Se trataba de una joven que aparecía bailando junto al candidato en distintos escenarios. Su perfil la presentaba como una brasileña de 22 años, estudiante de Biomedicina, y en la biografía usaba frases como “Japinha brasileira” y “Alguns segredinhos” («algunos secretitos»). Atrajo sobre todo a un público masculino y llegó a superar el medio millón de seguidores; desde ese mismo perfil se podía ingresar a una plataforma de pago con contenido sexual (fotos y videos).
Los números impresionan. En apenas doce días, sus 24 videos junto al candidato superaron los 45 millones de reproducciones y más de 160 mil personas llegaron hasta su canal de Telegram. Luego se descubrió el engaño: sobre videos reales, se montó la imagen de esta mujer hipersexualizada para llamar la atención en redes sociales. Julia Cortez, que no existe, ocupaba el lugar que en la grabación original tenía el diputado Nikolas Ferreira.
Inmediatamente se encendieron las alarmas respecto de esta nueva estrategia de Flávio Bolsonaro para ganar público, sin embargo, no se detectaron antecedentes que vincularan a la modelo virtual con su campaña.
Y no era la única. La BBC identificó 37 perfiles parecidos, que sumaban cerca de 7 millones de seguidores, la mayoría con la imagen de Flávio, aunque también los había a favor de Lula.
Las búsquedas en Google cuentan bien la historia. El interés por “Julia Cortez” llegó a su punto más alto el 13 de octubre y empezó a caer el 20, el día en que se reveló el montaje. Desde ahí, lo que la gente buscaba ya no era a la modelo, sino a la “loirona do Flávio2, el apodo con que se conoció el escándalo, que se esfumó de las búsquedas a los cuatro días. Para la mayoría, saber que no existía bastó para perder el interés.
Google Trends, “Julia Cortez”, Brasil, datos diarios 26 jul.–26 oct. 2026 · extracción del OMD-Tec
Hay dos aspectos que son sumamente interesantes de considerar. El primero es que cada vez es más difícil saber si una imagen es generada por IA. En el caso de Julia Cortez podrían ser sus movimientos torpes en el baile (que eran los del diputado) o que siempre andaba con la misma ropa. Pero hay otra cosa que es la que más nos engaña, el interés porque sea real.
No es un problema menor. Durante la campaña se detectaron 920 publicaciones electorales hechas con IA en Brasil, y menos de la mitad advertía que lo eran. Y el deseo de que sea real puede llevar lejos: a mediados de octubre, un albañil brasileño de 49 años viajó 2.100 kilómetros para conocer a «Jéssica Fazendeira», una mujer que lo invitaba en videos a vivir en su granja. Tampoco existía; el propio perfil reconoció después que solo buscaba generar interacción para vender.
El segundo es que aun sabiendo que es una modelo virtual creada por IA, a algunos no les importa. Hay un par de reportajes que se han hecho en Chile sobre esto y los usuarios reconocen que están interactuando con alguien que en realidad no existe, pero es tanta su necesidad de compañía que la ficción pareciera volverse irrelevante. Si queremos una comparación, no es muy diferente a las líneas calientes, esos números a los que las personas llamaban para tener una conversación sexual imaginando que hablaban con una mujer joven y hermosa, a sabiendas de que podía ser justo lo contrario.
La BBC encontró un ejemplo claro: un perfil que sí advierte que se trata de contenido de IA sigue recibiendo comentarios de hombres que le dicen “linda” a la modelo. Y el negocio crece: las aplicaciones de compañía romántica o erótica con IA ya han recaudado más de 427 millones de dólares en el mundo.
Al parecer estamos en el inicio de algo que será cada vez más común. Ya lo vimos en el Mundial con las supuestas fans de cada país, que eran en realidad mujeres hechas con IA. Por eso conviene distinguir dos públicos. Quienes no queremos ser engañados tendremos que desconfiar de las mujeres sexualizadas que aparezcan de pronto en los videos más virales: lo más seguro es que se trate de un gancho para atraer seguidores y luego clientes. Para otros, en cambio, saber que no existen no cambiará nada, y es justamente ahí donde las empresas que encontraron este negocio sumamente lucrativo tienen asegurada su clientela.
Nota: los datos de búsqueda fueron extraídos por el OMD-Tec desde Google Trends; las demás cifras provienen de Lupa, Projeto Comprova, BBC News Brasil y Appfigures.
Fuentes