Pasar al contenido principal
Tecnológico de Monterrey Tecnológico de Monterrey
  • Inicio
  • Noticias
  • Recursos
  • Nosotros
  • Contacto

Compartir

El Mundial y las RI

La Copa del Mundo 2026: mucho más que fútbol

2026-05-25
Alejandra G. Marmolejo
Noticias

La próxima Copa del Mundo será presentada como una celebración continental: tres países, decenas de sedes, millones de turistas y una promesa de integración deportiva entre México, Estados Unidos y Canadá. En el caso de Norteamérica, el torneo llega en un momento particularmente complejo. La región enfrenta tensiones comerciales, debates migratorios, presiones inflacionarias, conflictos geopolíticos internacionales y preocupaciones crecientes sobre seguridad pública.

Para entender la magnitud del Mundial 2026, conviene recordar que la FIFA opera como una de las instituciones deportivas más poderosas del mundo. De acuerdo con datos publicados por la propia federación, el ciclo mundialista de Qatar 2022 generó ingresos por más de 7,568 millones de dólares. Una parte sustancial de esos recursos provino de los derechos de transmisión televisiva, que reportaron 3,426 millones de dólares durante el ciclo mundialista anterior (FIFA, 2022).

El Mundial de Qatar 2022 se realizó bajo estresores de política pública local. La elección de una sede sin infraestructura suficiente obligó a construir estadios, carreteras, hoteles y sistemas de transporte en tiempo récord. Diversos organismos internacionales documentaron condiciones laborales precarias para miles de trabajadores migrantes. El Parlamento Europeo señaló omisiones graves en materia de seguridad laboral y sostuvo que la FIFA debía contribuir a compensar a las familias de trabajadores fallecidos durante los preparativos del torneo (Parlamento Europeo, 2022). Human Rights Watch también documentó abusos laborales y señaló que miles de trabajadores migrantes seguían sin recibir compensaciones adecuadas por las condiciones sufridas durante la construcción de infraestructura mundialista (Human Rights Watch, 2022).

Norteamérica como vitrina desigual

El Mundial 2026 será distinto a ediciones anteriores porque estará distribuido entre tres países. Esa decisión permite ampliar mercados, repartir costos y presentar el torneo como una experiencia multinacional. Pero también genera una organización profundamente desigual.

Estados Unidos concentra buena parte de las sedes más fuertes en términos de infraestructura. Muchos de sus estadios fueron diseñados originalmente para la NFL o para otros espectáculos masivos, lo que ha obligado a realizar adecuaciones para recibir partidos de fútbol. Aun así, el país cuenta con una ventaja logística evidente: aeropuertos con alta conectividad, experiencia en eventos deportivos de gran escala, infraestructura hotelera amplia y ciudades con capacidad para absorber grandes flujos de visitantes.

Canadá tendrá una participación más acotada. Sus sedes son menos numerosas y el fútbol todavía compite con otros deportes mucho más arraigados en la cultura nacional. Esto no significa que Canadá sea una sede menor, sino que su papel dentro del Mundial parece responder más a una lógica de integración regional que a una centralidad deportiva. Sus ciudades anfitrionas tendrán que demostrar que pueden adaptar sus estadios, movilizar públicos internacionales y sostener el interés local en un deporte que aún está en proceso de consolidación.

México ocupa una posición intermedia pero sólida simbólicamente. Es un país con una enorme cultura del soccer y con estadios históricos, pero también enfrenta desafíos urbanos y de seguridad que no pueden separarse del torneo. La movilidad hacia los estadios, la saturación de servicios, la percepción de inseguridad y la capacidad institucional para responder a emergencias serán temas centrales. En una Copa del Mundo, las ciudades también reciben escrutinio internacional.

En este sentido, el Mundial 2026 será también una prueba de gobernanza urbana. Las ciudades sede tendrán que mostrar que pueden gestionar multitudes, evitar colapsos logísticos y garantizar que el espectáculo deportivo no agrave problemas preexistentes. Una ciudad con transporte insuficiente, obras inconclusas o servicios saturados puede convertir un evento global en una experiencia caótica para visitantes y residentes.

Las plataformas digitales han sido muy críticas con respecto a los recursos actuales de los países anfitriones, entre la logística urbana y las sinergias políticas, el soccer parece que es un tema secundario entre los usuarios de redes sociales para este torneo.

Migración y diplomacia deportiva

La Copa del Mundo suele presentarse como un lenguaje universal, pero sus sedes no son neutrales. En Norteamérica, el Mundial ocurrirá en una región donde la migración es uno de los tópicos más sensibles. Millones de personas viven entre fronteras culturales, laborales y familiares. Muchos aficionados viajarán para apoyar a selecciones que representan países de origen, comunidades migrantes o identidades compartidas.

Por eso, el Mundial puede funcionar como un espacio de encuentro fraternal , y al mismo tiempo escenario de tensión política. La presencia de comunidades migrantes en los estadios, las políticas de visado, los controles fronterizos, los costos de traslado y la vigilancia institucional serán parte del ambiente político del torneo. El fútbol puede unir temporalmente a públicos diversos, pero no elimina las desigualdades que estructuran su acceso al espectáculo. Las plataformas digitales muestran preocupación con las posibles intervenciones de las autoridades migratorias durante los partidos.

Además, el Mundial será una plataforma diplomática. Los gobiernos anfitriones buscarán proyectar estabilidad, capacidad organizativa y liderazgo regional. La FIFA, por su parte, utilizará la escala del torneo para reafirmar su poder frente a otras industrias deportivas y de entretenimiento. En esa relación, los gobiernos necesitan la vitrina de la FIFA, pero la FIFA también necesita gobiernos capaces de garantizar condiciones mínimas para que el negocio funcione

Un Mundial para celebrar, pero también para observar

La FIFA ha demostrado que puede organizar torneos incluso en contextos altamente controvertidos. La experiencia de Qatar mostró que los derechos laborales, la explotación migrante y la falta de infraestructura no necesariamente frenan la maquinaria mundialista. Norteamérica no enfrenta el mismo escenario, pero sí tendrá sus propias tensiones: movilidad, seguridad, migración, desigualdad urbana, intereses comerciales y disputas políticas.


Referencias

FIFA. (2022). Annual Report 2022: 2019-2022 cycle in review. Revenue.

Human Rights Watch. (2022). Copa del Mundo FIFA Qatar 2022.

Parlamento Europeo. (2022). Qatar 2022: la FIFA debe contribuir a compensar por las muertes de trabajadores.

Logo Footer Tecnológico de Monterrey
  • Inicio
  • Noticias
  • Recursos
  • Nosotros
  • Contacto

© 2024 Observatorio de Medios Digitales