El jueves 15 de octubre, alrededor de las 19:00 hora de México, Elon Musk presentó el nuevo Roadster de Tesla en el sitio de pruebas de cohetes de SpaceX en McGregor, Texas. La compañía lo vendió como su primer auto volador.
Sin nadie al volante, el Roadster subió por una rampa curva que lo dejó boca abajo, adherido por succión. Desde ahí se lanzó al aire, giró y aterrizó sobre sus ruedas, estabilizado por propulsores de aire comprimido. Tesla aseguró además que el auto acelera de 0 a 96 km/h en 0,81 segundos. Sin embargo, la versión que vuela solo se ofrecerá por invitación: las que llegarán al mercado en 2028 no tienen esa capacidad.
La demostración se hizo ante público en vivo, algo que muchos usuarios leyeron como una garantía frente a la sospecha de que se trataba de un video generado con inteligencia artificial. Aun así, la duda apareció.
Esa noche, Musk escribió en su cuenta de X: “Resulta que el futuro sí tiene autos voladores”. A partir de ahí, las redes reaccionaron en una secuencia que vale la pena analizar: primero dominó la admiración, después el humor y, con los días, la crítica a las promesas incumplidas y la pelea política, hasta que, al cuarto día, otro anuncio de Musk ocupó su lugar.
En México, entre quienes hablaron del “Roadster” entre el jueves y el sábado, poco más de la mitad de las reacciones fueron humor: usuarios que se apropiaron del evento y lo trasladaron a la realidad mexicana, con baches, cables, limpiaparabrisas y otras situaciones en las que podría verse envuelto un auto así. La admiración, en cambio, ocupó un lugar marginal: apenas una de cada ocho reacciones. El fin de semana la conversación mexicana sobre el “auto volador” se volvió sobre todo política: casi la mitad de las reacciones.
¿Cómo fue el movimiento en las redes? Para este análisis se recogieron 24.284 publicaciones en X entre el 14 y el 19 de octubre mediante Information Tracer. De ellas, 2.594 se clasificaron manualmente según el tipo de reacción. El estudio se limitó a X y algunas muestras, como la de cuentas mexicanas, son pequeñas.
El primer análisis, gráfico 1, muestra las conversaciones en X y los distintos tipos de reacción según el espacio de conversación y el término de búsqueda. Mientras “Roadster” se asocia en inglés a la admiración, en México primó el humor en torno a este invento. También llama la atención que la politización del evento alcanza alrededor de un cuarto de las reacciones cuando la búsqueda se centró en el término genérico (“flying car” en inglés, 27%; “volador” en español, 23%), y que en México llega al 22% incluso cuando se habla del “Roadster”.

En el segundo gráfico, se puede observar una interesante evolución. Al comienzo lo que primó fue la admiración, una reacción inmediata después de ver las imágenes; sin embargo, lo que domina a continuación es el humor, para luego, el sábado y el domingo, dar espacio a la crítica, que se instala en torno a una cuarta parte de las reacciones. El domingo, no obstante, la admiración repunta: alcanza el 50% en inglés y se duplica en español, hasta el 30%. Más que un efecto de las nuevas promesas de Musk en su cuenta (Roadster capaces de cruzar el Gran Cañón o de acelerar más que un caza), buena parte de esa admiración es una respuesta a la crítica: casi un tercio de esas publicaciones defiende el auto frente a quienes lo cuestionan.

“Aterrizando” la discusión a México, un día antes del lanzamiento del Roadster, la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) publicó una convocatoria para buscar socios inversionistas de la empresa que fabricará, distribuirá y venderá los vehículos Olinia. El tema ya estaba en la conversación, y cuando Musk hizo el lanzamiento, la comparación entre ambos autos se volvió inevitable. Las reacciones alcanzaron su pico el sábado, impulsadas por la publicación de un comentarista afín a la 4T que llamó “fachos” a quienes aplaudían el Roadster: ese día, más de la mitad de las publicaciones sobre Olinia comparaban ambos vehículos o respondían a ese mensaje. La conversación fue además de un solo lado: entre las publicaciones sobre Olinia que mencionaban a Tesla, casi siete de cada diez usaban el Roadster contra Olinia, y concentraron el 97% de los “me gusta”.

A modo de cierre, la presentación del auto volador de Tesla, ampliamente promocionada por Elon Musk en las redes, fue girando de la admiración hacia el humor y la crítica y, en México, hacia la politización del evento. El perfil del CEO y su paso por el gobierno de Donald Trump hacen inevitable que el Roadster no se analice solo desde un punto de vista técnico, aunque en México la política que apareció fue la local: Olinia y la 4T. Más allá de eso, resulta relevante el rol que juega el humor en las redes y cómo un mismo patrón de apropiación se adapta a la realidad de cada país. Y, sobre todo, cómo la provocación rindió más que el argumento, tanto en Musk, que respondía a la crítica con promesas cada vez mayores, como en quienes usaron el auto para la pelea política. Al cuarto día, el ciclo se cerró con otro anuncio de Musk, el de entregar una acción de SpaceX a cada niño estadounidense, que ocupó el lugar del Roadster.