Las elecciones de Brasil mostraron una transformación en la desinformación electoral y anticiparon los riesgos que México enfrentará el próximo año.
Durante varios años, buena parte de la desinformación electoral se manifestó en contenidos: una declaración sacada de contexto o una fotografía manipulada. Los casos de desinformación con IA generativa que el OMD-Tec documentó durante las elecciones presidenciales de México en 2024 se contaban con una mano. En el presente año, lo que sucedió en Brasil, consolidó una nueva etapa: la fabricación, mediante inteligencia artificial generativa, de una falsa percepción de apoyo o de un consenso social inexistente.
Investigaciones de Aos Fatos, Nucleo y Comprova, entre otros, dieron cuenta del fenómeno. Contenidos producidos mediante diferentes herramientas de inteligencia artificial generativa alcanzaron más de 50 millones de visualizaciones en plataformas.
El concepto no es nuevo, pero consolidó una nueva etapa. Desde hace algunos años, el denominado astroturfing refiere a operaciones diseñadas para que una campaña coordinada parezca una movilización ciudadana espontánea. Sin embargo, la IA amplificó significativamente su capacidad.
Anteriormente, un ejército de usuarios repetía un mismo mensaje, generalmente en texto o imagen. Lo que se observó en Brasil es que modelos de IA generativa pueden producir artificialmente personas o testimonios en video y distribuirlos mediante plataformas para convertirlos en aparentes señales de apoyo o popularidad. Los casos documentados en las elecciones brasileñas comprendieron falsos votantes declarando preferencias políticas, así como protestas o manifestaciones inexistentes.
Esto no significa que las formas tradicionales de desinformación desaparecieron. Un fragmento de un discurso de Lula sobre prevención del cáncer de próstata fue sacado de contexto para asociarlo con asuntos de pedofilia. También circuló la afirmación de que el hijo de Bolsonaro, Flávio, le quitaría el título de patrona de Brasil a Nuestra Señora de Aparecida, situación que llegó hasta los tribunales.
Además, otro actor apareció en las elecciones brasileñas. Los mercados de predicciones, como Polymarket, también fueron utilizados como una herramienta de propaganda para mostrar una supuesta ventaja electoral. Una probabilidad en un mercado de predicción no representa, sin embargo, intención de voto.
Con el cierre de la primera vuelta en Brasil, México debe aprender cinco lecciones:
- El reto para los ciudadanos se incrementó. Ahora, además de revisar el contenido, será necesario evaluar el comportamiento: quién publica, cómo circula, si existe coordinación o financiación.
- La diferencia entre respaldo y simulación no puede determinarse únicamente a partir de tendencias o testimonios.
- La popularidad digital no equivale a popularidad electoral. Los algoritmos pueden amplificar la primera sin que necesariamente exista la segunda.
- Fortalecer el periodismo es indispensable, pues la desinformación más peligrosa puede no ser la que cambie un voto, sino la que desacredite a las instituciones.
- La alfabetización mediática e informacional (AMI) es fundamental para una ciudadanía atravesada por la inteligencia artificial.
Brasil anticipó el escenario que México puede enfrentar en 2027. La capacidad de la inteligencia artificial generativa para fabricar contenidos e identidades y simular un respaldo político obliga a prepararnos desde ahora.