La propaganda y la alfabetización mediática son temas cruciales para entender y enfrentar los desafíos de la desinformación en la sociedad actual. En la conferencia “Reconsiderando a Clyde Miller y el Instituto de Análisis de Propaganda”, que se llevó a cabo el pasado 15 de noviembre en Nueva York, los expertos destacaron la importancia de combinar lecciones históricas con estrategias contemporáneas para promover una ciudadanía informada, resiliente y crítica frente a las narrativas polarizantes y la manipulación mediática.
La propaganda, entendida como una herramienta para influir en la opinión pública, tiene sus raíces en el siglo XVII, y desde entonces, su evolución ha estado vinculada a eventos históricos clave. En el siglo XX, figuras como Clyde Miller en Estados Unidos promovieron la alfabetización mediática para combatir la manipulación, especialmente en contextos de guerra y polarización política.
Sin embargo, la transición hacia el mundo digital ha intensificado los desafíos relacionados con la propaganda, al añadir nuevos actores como algoritmos, bots y redes sociales, que amplifican los mensajes polarizantes y alteran la dinámica del discurso público.
El impacto de Donald Trump en las narrativas políticas
En el último panel de la conferencia, titulado “¿Qué sabemos realmente sobre la persuasión mediática? Debates metodológicos de ayer y de hoy”, los investigadores Andrea Prat y Richard Parker discutieron sobre el impacto de líderes políticos como Donald Trump, quien “ha redefinido el uso de los medios y la propaganda moderna”.
Luego de las últimas elecciones en Estados Unidos, los expertos destacaron la construcción de narrativas polarizantes: “Trump ha transformado temas como la inmigración en pilares clave del discurso político republicano, utilizando retórica polarizante y estrategias mediáticas agresivas”.
Asimismo, a decir de los ponentes, aunque los medios tradicionales critican muchas de sus declaraciones, las reproducen constantemente, amplificando su mensaje. Este fenómeno, conocido como "reproducción estenográfica," ha contribuido a normalizar narrativas extremas.
Por otra parte, el uso que el virtual presidente de los Estados Unidos le ha dado a plataformas como Twitter le ha permitido comunicarse directamente con su base de seguidores, evitando la mediación de los medios tradicionales y fortaleciendo su conexión emocional con el público.
Los expertos discutieron cómo su estilo de liderazgo, su relación con los medios y su habilidad para construir narrativas polarizantes han transformado tanto la política como el discurso público en Estados Unidos.
Otra de las reflexiones fue cómo Trump ha cambiado las narrativas políticas, en especial sobre temas como la inmigración. Antes de su llegada, tanto demócratas como republicanos mantenían posiciones divididas sobre el tema. Sin embargo, Trump introdujo un discurso agresivo que rápidamente redefinió la agenda del Partido Republicano, unificando posturas y consolidando el tema como un pilar central de su plataforma política.
Los panelistas exploraron la forma en que Trump combina elementos de verdad y mentira para construir narrativas poderosas que resuenan emocionalmente con sus seguidores. "Aunque sus afirmaciones puedan ser factualmente incorrectas, refuerzan sentimientos como la desconfianza hacia las élites y el sistema político, un eje central para muchos de sus simpatizantes".
Esta estrategia, argumentaron los expertos, desafía la noción tradicional de la "verdad objetiva" en los medios y plantea preguntas sobre cómo se deben abordar estas narrativas en un entorno polarizado.
Los panelistas destacaron que los desafíos actuales no se limitan a noticias falsas o historias fabricadas, sino a narrativas más complejas que manipulan creencias preexistentes. Este enfoque, más sutil pero igualmente poderoso, requiere un replanteamiento de las estrategias de alfabetización mediática para equipar a los ciudadanos con herramientas que les permitan analizar críticamente estas narrativas.
“Donald Trump representa un cambio profundo en las dinámicas políticas y mediáticas contemporáneas”, aseguraron. “Su capacidad para dominar tanto los medios tradicionales como las redes sociales ha transformado la manera en que se construyen y amplifican las narrativas políticas”. Esto subraya la importancia de fomentar una alfabetización mediática sólida y de repensar cómo las instituciones democráticas pueden responder a líderes que utilizan estrategias mediáticas para consolidar su poder.
En ese sentido, se subrayó la urgencia de actualizar la alfabetización mediática para enfrentar los retos de la era digital. Esto implica combinar lecciones históricas con innovaciones tecnológicas y psicológicas, fomentando una ciudadanía crítica y resiliente frente a la desinformación.