A principios del 2023, el hashtag #TradWives se convirtió en una tendencia viral en TikTok. Yo me enteré de este fenómeno por una publicación formato “reel” sugerida por el algoritmo de de Facebook en mi feed. Me llamó mucho la atención ver a una mujer joven, caucásica, anglosajona y atractiva, quien se hace llamar Estee Williams declarando ante la cámara que “Nunca he creído que las mujeres deberían trabajar a tiempo completo si una mujer está casada o tiene hijos”. El post se originó en TikTok, se replicó en Instagram y fue retomada por el diario El Imparcial quien publicó una nota al respecto el 19 de febrero de ese mismo año.
El fenómeno pasó relativamente inadvertido por los medios durante el 2023, sin embargo, en 2024 ha sido retomado por publicaciones más importantes e influyentes como El País, y The Economist, y ha generado ya decenas de miles de reacciones en todas las redes sociales.
Para abordar el tema, es importante considerar el movimiento #metoo que inundó las redes y los medios en el 2017, ya que ambos movimientos se originaron en Estados Unidos.
El movimiento #metoo estalló en Octubre de 2017 en las redes sociales a raíz de las acusaciones sobre acoso y abuso sexual en contra del famoso y poderoso productor de Hollywood, Harvey Weinstein. Millones de mujeres aprovecharon esta situación mediática para poner en evidencia a otros agresores sexuales, no sólo en Hollywood, sino en todos lados. Este hecho impactó significativamente sobre los hombres, quienes comenzaron a experimentar las consecuencias de su trato hacia las mujeres, algunos perdieron sus trabajos, a otros los cambiaron de puesto y muchas figuras públicas se enfrentaron a la “cancelación” como el actor Kevin Spacey, el presidente Donald Trump, el cantante Kalimba, y los comediantes Mau Nieto y Louis C.K.
En los medios y en la vida privada proliferaron las conversaciones sobre consentimiento sexual, ambientes hostiles y poder, y se hizo visible que los avances sexuales no deseados de los hombres eran sólo un síntoma de fuerzas políticas y sociales más amplias. Sin embargo, #metoo en lugar de unir en un sólo frente al movimiento feminista, puso en evidencia ideas incompatibles sobre el entendimiento del sexismo y cómo el problema se debería solucionar, creando así una división entre un frente más cauto y social y otro más combativo e individualista.
Esta división se ve reflejada en la conversación alrededor de las #TradWives. Por un lado, una postura radical en la cual se critica y juzga a las creadoras de contenido como traidoras del movimiento feminista, y por otro lado quienes defienden la filosofía clásica del feminismo la cual busca que todas las mujeres seamos libres de elegir la vida que deseamos, y si ser esposas y amas de casa tradicionales, que viven por su marido y sus hijos exclusivamente es lo que desean, no debería juzgárseles.
Sin embargo, también se argumenta que las verdaderas esposas tradicionales no están en las redes exponiendo su estilo de vida, y por otro lado que este tipo de influencers en realidad están vendiendo una imagen falsa de lo que significa ser un ama de casa real. Es decir, están simplemente retratando una fantasía, y que están romantizando un estilo de vida en el que la mujer queda en un estado de vulnerabilidad al ser económicamente dependiente de su esposo.
Es interesante observar que las principales exponentes del movimiento #TradWives como Estee Williams, Ballerina Farm y Naria Aziza son mujeres jóvenes, atractivas, con una buena posición económica y que las influencers están en las redes sociales más frecuentadas por la juventud: Tiktok e Instagram.
El discurso de las #tradwives está principalmente enfocado en los siguientes temas:
- Una esposa tradicional debe de estar siempre atenta de las necesidades de su esposo y de sus hijos y no usar métodos anticonceptivos.
- Carga con toda la responsabilidad de las labores domésticas (cocinar, lavar, planchar, ordenar, limpiar), para que el esposo se dedique únicamente a ser el proveedor y que cuando llegue a casa, sólo sea para descansar y disfrutar.
- Debe de siempre estar arreglada y en excelente forma física para su marido. En ninguna circunstancia su imagen debe de ser menos que perfecta.
- Sus actividades personales no pueden distraerla de su labor principal que es atender a su marido y su familia.
A raíz de todo ello, surgen varias preguntas: ¿es realmente un movimiento genuino o es producto de la agenda social y política más conservadora? ¿Es una respuesta masculina contraria a la corriente feminista más radical y el #metoo? ¿Se trata de un movimiento generacional?
Lo cierto es que la tendencia está detonando muchas conversaciones en distintos círculos y foros más allá de las redes sociales. Consideramos que no es un tema superficial y debe de tratarse con seriedad. Por nuestra parte, seguimos monitoreando y analizando la información para entender mejor el fenómeno y evaluar las consecuencias que esta “moda” tiene y tendrá en la sociedad y en la política. Por lo pronto ya trascendió las fronteras de Estados Unidos y ya ha llegado a América Latina y Europa.