La transparencia fiscal es un pilar fundamental en la rendición de cuentas gubernamental. La divulgación de información sobre temas fiscales permite que los ciudadanos comprendan cómo se utilizan sus impuestos, lo que fortalece la confianza en las instituciones y promueve una gestión eficiente de los recursos públicos.
Uno de los principales mecanismos para lograr esta transparencia es la clasificación del gasto público. Esta herramienta permite identificar las prioridades gubernamentales y analizar el equilibrio entre ingresos y egresos. Sin embargo, en un contexto donde el acceso a la información es limitado, la capacidad de los ciudadanos para evaluar el uso de los recursos se ve restringida.
La reciente desaparición del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) ha generado preocupación entre diversos sectores de la sociedad. Este organismo jugaba un papel crucial en garantizar que la información pública estuviera disponible para el escrutinio ciudadano. Sin él, la rendición de cuentas se debilita, abriendo la posibilidad de que los recursos públicos no sean utilizados de manera eficiente.
Como ha hecho ver el Observatorio de Medios Digitales del Tecnológico de Monterrey, esta situación afecta la percepción ciudadana sobre el manejo de los fondos gubernamentales y la aplicación de programas sociales. Sin un mecanismo que garantice el acceso a datos claros y verificables, los ciudadanos podrían enfrentar mayores dificultades para exigir el uso correcto de sus contribuciones. “La falta de acceso a la información compromete la rendición de cuentas y la confianza en el uso de los impuestos”.
Programas sociales y el reto de la información pública
Uno de los aspectos más afectados por la falta de transparencia es la implementación de programas sociales. Iniciativas como la Pensión de Bienestar pueden mejorar la calidad de vida de la población. Sin embargo, para que sean efectivos y confiables, es necesario que los ciudadanos tengan acceso a información detallada sobre su financiamiento y resultados.
La transparencia en el gasto programable y no programable es esencial para evitar malas prácticas y garantizar que los recursos sean destinados a quienes más los necesitan. En un entorno donde el acceso a estos datos es limitado, se incrementa el riesgo de discrecionalidad en la distribución de los fondos públicos.
Déficit fiscal y percepción ciudadana
Uno de los temas más debatidos en relación con la transparencia fiscal es el déficit fiscal. Esta situación ocurre cuando el gasto público supera los ingresos recaudados, generando la necesidad de financiamiento adicional a través de deuda o ajustes presupuestarios. En este escenario, la claridad en la administración de los ingresos tributarios y no tributarios es fundamental para evitar incertidumbre y desconfianza entre la población.
Como lo señala el OMD, “la ciudadanía pierde un mecanismo clave para conocer en qué se gastan los impuestos y cómo se toman las decisiones económicas. Esto no solo afecta la confianza en las instituciones, sino que también limita la participación ciudadana en el monitoreo de las políticas públicas”.
Ante la falta de un organismo que garantice el acceso a la información, es fundamental encontrar nuevas vías para fomentar una cultura de fiscalización y participación ciudadana. La transparencia fiscal no solo es un derecho de los ciudadanos, sino una necesidad para el desarrollo democrático y el uso eficiente de los recursos públicos. Sin mecanismos de rendición de cuentas, el riesgo de opacidad y mal manejo financiero aumenta, lo que podría traducirse en una menor calidad de los servicios públicos y una mayor desconfianza en las instituciones gubernamentales.
En este contexto, la sociedad civil y los medios de comunicación tienen un papel clave. La fiscalización ciudadana y el uso de herramientas tecnológicas pueden contribuir a suplir la ausencia de organismos reguladores, asegurando que la transparencia fiscal siga siendo una prioridad en la agenda pública.
*Estudiantes de la carrera de Comunicación en el Tecnológico de Monterrey, campus Santa Fe.